Tanto tiempo buscando la fórmula de la felicidad y puede ser así de simple. Estaba cansado,la tarde me oprimía el alma en la desidia de no hacer nada. tirado en el sofá miraba la tele con indiferencia. De pronto un impulso, correr. Huir de esta situación, despues de varios kilómetros, escuchando mi respiración y con la mente en cualquier lugar, he regresado. Cien abdominales, un zumo de pomelo y la ducha con agua caliente. Hoy a lucido el sol y la placa solar ha calentado el agua. Me siento mucho mejor, quizás incluso feliz.